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abril 22, 2008

¿En qué lenguas habla Internet?

¿En qué lenguas habla Internet?
Estadísticas 2007 sobre la presencia de lenguas latinas en la Red


En 1992, el inglés ocupaba la casi totalidad de la Red. En 15 años la situación ha evolucionado considerablemente: la presencia del inglés se redujo a la mitad, mientras que las lenguas latinas tienden a imponerse. Este estudio, fruto de una colaboración entre la organización intergubernamental Unión Latina y la ONG FUNREDES, cuenta con el apoyo de la Délégation générale à la langue française et aux langues de France.


Presentación del estudio

La Unión Latina y FUNREDES estudian el lugar que ocupan las lenguas latinas en la Red desde 1996. Esta séptima edición del estudio se ha modernizado y han incorporado las siguientes novedades. Además del español, el francés, el italiano, el portugués, el rumano y el alemán, ahora también figura el catalán entre las lenguas estudiadas. Se incluye una compilación de todos los datos obtenidos desde el comienzo del estudio, centrándose siempre en el estudio comparativo de la presencia de las lenguas latinas con respecto al inglés (y al alemán) en los sitios Web, así como en las bitácoras (blogs), que conforman un espacio de medida incluido recientemente. Asimismo, este estudio presenta resultados detallados por espacio lingüístico, lo que permite comparar la productividad de las páginas Web por país.

Metodología

El principio metodológico del estudio no ha cambiado, lo siguen constituyendo la selección rigurosa de términos equivalentes en el conjunto de las lenguas estudiadas, la medida del número de páginas indexadas en un motor de búsqueda para cada uno de dichos términos en las distintas lenguas estudiadas y, por último, el análisis y la validación estadística de los resultados. Sin embargo, fue necesario reconsiderar esta metodología para poder adaptarse a las evoluciones de los motores de búsqueda y para neutralizar los efectos de la invasión de la publicidad en Internet que tendían a falsear los resultados.

Estudio completo disponible en: http://dtil.unilat.org/LI/2007/index_es.htm
Más información: dtil@unilat.org

noviembre 16, 2007

El pensar en inglés: algunas reflexiones sobre la traducción jurídica

"Pensemos en inglés", sí, para comprender a nuestro interlocutor anglófono, pero una vez que hayamos comprendido, escribamos en español.

David Deferrari
Naciones Unidas - Nueva York
mailto:Yorkdeferrarid@un.org

Léanse este interesante artículo en:
http://ec.europa.eu/translation/bulletins/puntoycoma/55/pyc555.htm

noviembre 13, 2007

El origen de la "arroba"

En la edición de septiembre de la revista Planeta Web, que reproduce un artículo del diario italiano La Repubblica, leemos: "La arroba utilizada en Internet sería de origen italiano y los primeros en usarla fueron los mercaderes venecianos del siglo XVI, para representar la abreviación de una unidad de peso y capacidad llamada "ánfora". El descubrimiento fue hecho por un profesor de la Universidad de la Sapienza de Roma, durante un trabajo de investigación para el Instituto Treccani que publica una muy prestigiosa enciclopedia italiana. La @ a principios del siglo XX era conocida como la "A comercial" y precisamente en esa época comenzaba a figurar en los teclados de las máquinas de escribir. Este símbolo figuraba en el teclado de la computadora del ingeniero estadounidense Ray Tomlinson, que la utilizó para separar su nombre de la dirección en el primer correo electrónico inventado por él mismo. Su elección recayó en la @ porque necesitaba un carácter de teclado que tuviera únicamente esa función y por lo tanto era mejor elegir uno poco utilizado. Esta explicación no convence al profesor Stabile, quien sostiene que en el mundo de los símbolos nada sucede por casualidad. Quizás Tomlinson cuando eligió la "@" dando el puntapié inicial del mundo online, ya tenía en el subconciente la antigua ánfora italiana.

El diario italiano publicó la fotografía de la "arroba" descubierta por el profesor Stabile en un documento de 1536 y después en otros escritos mercantiles venecianos. Los internautas italianos se emocionaron al ver esa pequeña y perfecta "a" con su cola larga haciendo un medio círculo, escrita con una tinta color rojo oscuro, junto a los números en negro, y que los italianos llaman (justamente por su forma) "chiocciola", es decir caracol. Con este descubrimiento el símbolo por excelencia de la comunicación virtual, la esencia misma de Internet, tendría entonces cinco siglos de vida".

septiembre 30, 2007

Aún hoy, San Jerónimo, seguimos tus huellas por la autopista de la información y el sendero de la informática

Cuando por allá en el año 382, San Jerónimo, sentado en su gabinete, empezó su trabajo de corrección de la versión latina existente del Nuevo Testamento, rodeado de enciclopedias, diccionarios y obras de consulta no podía ni siquiera imaginarse el giro que algún día daría la historia de la traducción; ni mucho menos soñar con los tiempos que se avecinarían para la profesión de la cual, por sus incontables méritos, se convertiría en su santo y honorable patrono.

Las nuevas tecnologías han alterado profundamente el quehacer del traductor. Lo han convertido en un solitario empedernido, sediento de interacción social, un privilegiado con acceso a infinidad de conocimientos y diferentes culturas, pero verdadero ermitaño conectado a millones de personas que nunca ha visto y quizás nunca verá. Sus relaciones con el mundo exterior las mantiene a través del chat, de foros o listas de correo, donde aparte de tratar asuntos de trabajo habla de banalidades para pasar el rato y sentirse humano.

Ser traductor ahora implica y contiene también ser informático. Un traductor debe dominar todas las funciones de Internet, procesadores de texto, programas de diseño gráfico y diseño Web, programas de reconocimiento de voz, herramientas de asistencia a la traducción, herramientas terminológicas, entre otras menudencias. Cualquier herramienta o equipo nuevo es una prioridad en su presupuesto. Sólo con tecnología de punta podrá trabajar más en el menor tiempo posible y competir en rapidez de entrega y precios para sobrevivir en el difícil mercado. Ahora lo que cuenta es la capacidad de entender y descifrar cuanto motor de búsqueda existe y de encontrar rápida y eficazmente dentro del inmenso e inagotable caudal de información disponible en la red de redes, justamente lo que necesita y en el momento preciso.

Hoy la ingeniería lingüística, los gestores de bases de datos terminológicos plurilingües, las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y el avance de la programación y de la tecnología, han creado realidades inimaginables para aquellos insignes eruditos que hicieron de la traducción una ciencia y un arte, apta sólo para unos cuantos elegidos. Han transformado además radicalmente el modo de hacer traducción. La traducción hoy se rige por un mercado global, donde reina la competencia, la rapidez y capacidad de respuesta. La transferencia de una lengua a otra se transformó en una industria de las lenguas, tecnificada, rentable y en franco crecimiento.

El traductor de este siglo vive conectado las 24 horas del día los 7 días de la semana, a través de un sistema imbricado de cables a su PC o portátil, la Internet, a la cámara de video, al escáner, al fax MODEM. Sin embargo, cualquier evento fortuito como falla del suministro eléctrico o desperfecto electromecánico en sus modernos equipos, puede dejarlo desconectado, paralizado e incapacitado de proseguir su trabajo. Es en estos precisos instantes cuando el pánico lo toma por sorpresa, le hace sentir el rigor del significado del incumplimiento del plazo de entrega y piensa con nostalgia en si no sería mejor que todo fuera como antes cuando San Jerónimo podía trabajar tan tranquila y plácidamente a la tenue luz de una vela. Ora al santo en alguna de las lenguas que domina para que se haga la luz o se resuelvan las fallas y comprende el significado de la vulnerabilidad de la tecnología para resolverle todos sus asuntos del día a día.

septiembre 23, 2007

The history of International Translation Day

St Jerome's Day, as International Translation Day is commonly known, is celebrated on 30 September. This article looks at how this day came about and what types of themes it has considered over the years.
http://www.translators.org.za/indexes/english/jerome/jerome-history.html

junio 29, 2007

Traducir/se

Traducir es como escribir con alguien que sopla al oído "lo que debe ser dicho", callando el "cómo".
Hace poco Antonio Tabucchi dijo una frase genial. Reflexiones sobre ella. Por lo demás, la frase fue dicha casi al pasar, en el curso de una entrevista. Fuera de contexto puede suscitar alguna interpretación teñida de banalidad, pero esa banalidad no es tal. Dijo Tabucchi: "El lector, lo que hace al leer, es ver al escritor de smoking. El traductor, en cambio, lo ve en pijama".
Lejos de encontrar algún interés particular en el hecho de ver a un escritor —o a cualquier otra persona— en pijama, lo que Tabucchi trataba de decir es que el traductor (y él lo sabe por experiencia propia: es el introductor de Pessoa en Italia, a quien, inexplicablemente, hasta hace pocos años, sólo algunos pocos "portuguesistas" conocían), el "sumo traidor", goza del privilegio único de "ver" al escritor en ese estado de intimidad que otorga el trabajar, metafóricamente hablando, codo a codo, a cuatro manos. Lo que Tabucchi trataba de decir era que había sido para él un honor haber trabajado "junto" a Pessoa, haber podido, sin consentimiento del autor y sin que entre ambos mediara el más mínimo conocimiento o simpatía recíproca, trabajar junto a él en la ejecución de una obra.
Conozco a más de un traductor que incluso pagaría por traducir a algunos de sus autores predilectos. ¿Por qué? Porque de alguna forma, lo que se busca, a veces inconscientemente, es eso: el trabajo conjunto, el colaboracionismo. Un traductor puede ceder a cualquier ofrecimiento, desde un manual de relojería hasta un ensayo acerca de la vida sexual de las almejas, pero algo en él busca, incansablemente, el acercamiento al trabajo deseado, el encuentro con el autor que merece su más sincera admiración.
Y es que traducir no difiere mucho de escribir. Es como escribir con alguien que sopla al oído "lo que debe ser dicho", callando el "cómo". Se trata de una prueba llena de furor paternal: el autor le dice al traductor lo que debe ser dicho, y lo abandona a sí mismo, sin darle, la mayoría de las veces, la más mínima pista. Hay excepciones, claro está, como cuando, por ejemplo, el autor traducido conoce la lengua a la que su libro está siendo trasladado y puede hacer alguna sugerencia, allanando el camino pedregoso de la lengua hasta dejarlo liso como una ruta asfaltada. Pero es más "honorable" lidiar con fantasmas.
Traducir nunca es fácil. Dicen los manuales que para quien todavía no ha adquirido el conocimiento del zen, la montaña es la montaña. Cuando lo está adquiriendo, la montaña deja de ser la montaña. Y cuando lo ha finalmente adquirido, la montaña vuelve a ser la montaña. Con la traducción pasa lo mismo. Al principio todo es difícil. Luego todo es fácil. Pero al final todo, absolutamente todo, vuelve a resultar difícil. Es por eso que un signo de que nos encontramos frente a un mal traductor es la frase lanzada al vuelo, que con más o menos palabras lo que trata de decir es que el trabajo se desarrollará sin tropiezos, de una sola sentada. Nunca es así. De la misma forma, aun el traductor más experimentado comete el error de confundir el goce de la lectura con la angustia del trabajo. Cuando, por ejemplo, lee una obra cómica en su lengua original, cae siempre en la trampa de suponer que su traducción será igualmente divertida. Nunca es así. El traductor sufre siempre, probablemente más que quien ha escrito aquella obra; porque a diferencia del autor, no goza de la libertad suprema de abandonar una idea cuando no encuentra las palabras apropiadas para desarrollarla o describirla.
Y las notas al pie no agregan ni cambian nada. Las notas al pie no son más que confesiones de debilidad, señales de que se ha perdido la batalla, de que el traductor ha sido derrotado. Un buen traductor recurre a la nota al pie a desgano, buscando, hasta el último minuto, la manera de evitarla, de que el texto (en español en nuestro caso) suene con la misma naturalidad que el original (el italiano, en el mío). Porque de eso se trata: de ser naturales. Obtener una lengua natural, sin contaminantes, sin agregados, sin colorantes indebidos. Eso, que parece fácil, no lo es. Hay lenguas tan disímiles entre sí que nunca se mezclan, nunca se tocan. Son como pinceladas hechas con óleo: los colores permanecen, las líneas están definidas. Es mucho más fácil encontrar un buen traductor del alemán que un buen traductor del italiano. Y es que el italiano y el español se parecen a trazos hechos con acuarela: en el punto de contacto los límites se desdibujan, la nitidez se pierde, todo se confunde. Traducir es ejercer el mal de Parkinson en la mesa de billar de la lengua escrita. Es saber que nada será igual, pero al mismo tiempo es experimentar la sensación de que es imperioso hacerlo, de que es imperioso intentarlo, de que tal vez, algún día, se consiga hacer que la mano controle el temblor y la bola salga disparada, efectiva, en el viaje de la curva que conseguirá la carambola perfecta. Y es saber que, como sucede con la escritura, toda satisfacción dura poco.

Porque las traducciones, al igual que la escritura, no se terminan: se abandonan.

Guillermo Piro (Buenos Aires, 1960) es autor de los libros La golosina caníbal (poesía en prosa), Ultimo Reino, Buenos Aires, 1988; Las Nubes (poesía en prosa), Ultimo Reino, Buenos Aires, 1993, y Versiones del Niágara (novela), Tusquets Editores, 2000. Colaborador de revistas (Último Reino, Babel, Diario de poesía) y diarios (Página/12, La Nación). Y traductor de: El Gatopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa; Los conejos, J. Rodolfo Wilcock; La paloma apuñalada, Pietro Citati; Las máquinas del tiempo, C.M. Cipolla; El estereoscopio de los solitarios, J.R. Wilcock; Hacer una película, Federico Fellini, y Vidas breves de idiotas, Ermanno Cavazzoni, entre otros.


junio 24, 2007

Curiosidades del oficio de traductor

  • La mayor parte de los errores que los traductores cometen al traducir, se deben a la falta de dominio de la lengua materna.
  • El 90 por ciento de la profesión es el idioma de destino.
  • Hasta los mejores escritores se equivocan y tienen dificultades al usar el idioma.
  • La mayoría de las noticias mundiales son redactadas en inglés y al ser traducidas, tal vez rápida y erradamente, contribuyen al uso cada vez mayor de anglicismos.
  • Los casos en que no existe un equivalente en la otra lengua son extremadamente raros.







junio 09, 2007

Plegaria lingüística

PLEGARIA

De la lectura sintagmática,
De la lectura paradigmática del enunciado,
De la lengua fáctica,
De la factividad y de la no factividad en la oración principal,
Libera nos, Domine.

De la organización categorial de la lengua,
De la principalidad de la lengua en el conjunto de los sistemas
semiológicos,
De la concretez de las unidades en el estatuto que dialectiza la
lengua,
Del ortolenguaje,
Libera nos, Domine.

Del programa epistemológico de la obra,
Del corte epistemológico y del corte dialógico,
Del sustrato acústico del culminado,
De los sistemas genitivamente afines,
Libera nos, Domine.

De la semia,
Del sema, del semema, del semantema,
Del lexema,
Del clasema, del mema, del sentema,
Libera nos, Domine.

De la estrcturación semémica,
Del ideolecto y de la pancromía científica,
De la reliabilidad de test psicolingüísticos,
Del análisis computacional de la estructuración silábica de las fablas
regionales,
Libera nos, Domine.

Del vocoide,
Del vocoide nasal puro y sin clausura consonantal,
Del vocoide bajo y del semivocoide homorgámico,
Del glide vocálico,
Libera nos, Domine.

De la lingüística frástica y transfrástica,
Del signo sinésico, del signo icónico y del signo gestual,
De la clitización pronominal obligatoria,
De la glosemática,
Libera nos, Domine.

De la estructura exo-semántica del lenguaje musical,
De la totalidad sincrética del emisor,
De la lingüística generativo/transformacional,
Del movimiento transformacionalista,
Libera nos, Domine.

De las apariciones de Chomsky,
De Mehler, de Perchonock,
De Saussure, de Cassirer, Troubetzkoy, Althusser,
De Zolkiewsky, Jacobson, Barthes, Derrida, Todorov,
De Greimas, Fodor, Chao, Lacan et caterva,
Libera nos, Domine.

Tomado de HISPANIA@LISTSERV.REDIRIS.ES
Autor: Carlos Drummond de Andrade

http://ajnunezdiscurso.blogia.com/2004/061401-plegaria-linguistica.php

mayo 27, 2007

Los escritores sobre la traducción

La traducción
Aníbal Nazoa
De Obras incompletas, Caracas: Monte Ávila, 1969

Los italianos, al acuñar su célebre frase «Traduttore, traditore» —traductor, traidor—, se quedaron algo más que cortos: la traición es apenas una de las muchas artes que debe dominar el traductor. Este ha de ser persona versada en historia, sociología, semántica, dactiloscopia, economía política, cocina internacional y, por lo menos, otras diez o doce disciplinas auxiliares. A veces es conveniente también, aunque no indispensable, que posea algún conocimiento del idioma en que está escrita la obra a traducir. Sólo con la ayuda de este arsenal cultural podrá cumplir cabalmente sus objetivos fundamentales, es decir, reescribir la obra llevándole la contraria al autor y convencer al lector de que no existe en este mundo nada tan difícil como aprender una lengua extranjera.

Existen dos clases de traducciones: la literal y la literaria. La primera es la que se hace palabra por palabra y a punta de diccionario, sustituyendo cada término por su equivalente exacto. Esta es la forma favorita de los traductores de cables, quienes podrían ofrecer al lector de habla inglesa un Quijote que comience así:

«En cierto lugar de la Mancha, del nombre del cual no deseo acordarme, no hace un largo tiempo vivía un noble hombre de esos con una lanza en un soporte, escudo viejo de cuero y perro corriendo».

La otra es la que nos ocupa, inventada para lucimiento de los traductores, y se basa en una ley general: ningún autor extranjero escribe una sola palabra que no tenga tres o cuatro sentidos cuando menos. De acuerdo con esta ley, un traductor verdaderamente consciente de su trabajo no se limitará jamás a traducir la obra, sino que la acompañará de un «estudio preliminar» encaminado a demostrar que la traducción es mucho mejor que el original y de frecuentes llamadas explicativas con el único objeto de distraer al lector de la lectura del texto de manera que al final se quede sin saber qué fue lo que pasó ahí, pero asombrado ante la vasta cultura del traductor. Aunque también hay, por excepción, el traductor sacrificado y excesivamente generoso que se molesta en escribir un libro magnífico basándose en un original que es una lata insoportable.

El buen traductor no debe atacar las palabras y las frases de frente, sino darles un rodeo lo más largo posible; tampoco debe emplear un vocabulario demasiado corriente en sus traducciones. Así, por ejemplo, si en un texto inglés se encuentra la palabra “toad”, que quiere decir sapo, no la traducirá por sapo sino que por escuerzo; la palabra francesa « vétérinaire », altamente sospechosa de significar veterinario, será traducida por albéitar; la rusa «viesnúshka» de ninguna manera será traducida peca sino efélide, y así sucesivamente. Un recurso muy elegante es aquel que consiste en alargar o acortar las frases de forma que no recuerden en absoluto a las originales. Por ejemplo, si en un texto inglés usted encuentra la expresión inglesa “This way, please”, tradúzcala «Tenga la bondad de venir por este camino»; pero en cambio, si se encuentra con un párrafo que diga “Madam, I congratulate you on your wonderful achievements”, traduzca simplemente: «Enhorabuena!» También es altamente apreciada la labor del traductor que toma una obra ambientada en Londres por su autor y la traslada a Praga, porque a él le parece más romántico, o el que traduce las manzanas, melocotones y demás frutas exóticas por las del país y los apellidos extranjeros por criollísimos García y Rodríguez. Y un consejo final: evite en lo posible las traducciones directas: procure retraducir obras escritas originalmente en idiomas desconocidos como el malayo o el albanés y traducidas al inglés o francés. Así tendrá la ventaja de poder achacar sus errores al primer traductor.

Y ahora vamos al ejemplo. Siendo Shakespeare la víctima favorita de los traductores, que le han descuartizado sus obras empezando por los títulos (la pobre As You Like It ha sido traducida como «Según vuestro gusto», «Como os plazca» y hasta «Así es si os parece»), nada nos parece más apropiado para ilustrar nuestro tema de hoy que un fragmento del famosísimo Monólogo de Hamlet:

Hamlet, príncipe dinamarqués
Versión castellana, con numerosas notas y glosario anexo, por Ricardo J. Mastuerzo.

ACTO III - Escena 1

Entra Hamlet

Hamlet. Ser o no ser (1): ese es el asunto (2) ¿Qué es más honorífico (3) para la mentalidad (4): soportar en silencio los lagañazos y las heridas punzopenetrantes (5) de la maleva Fortuna (6), o jalar por los hierros y enfrentarse a un río crecido de molestias (7) y derrotarlo en concurso de oposición? Morir: dormirse: más nadita (8)...

(1) Mucho se ha discutido sobre la forma en que Shakespeare concibió y dio a la estampa esta frase. Aunque en la edición in Quarto de Rugg (Archibald Rugg, Middlessex 1715) el segundo be aparece con mayúscula (To Be or not to Be) es muy probable que el Cisne de Avon lo haya escrito con minúscula, puesto que es claro que no era su intención hacer un planteamiento sobre la irresolución del Ser desde un punto de vista prearistotélico, y en eso está de acuerdo Sir John Porkman, a cuya edición de Roncorough nos hemos atenido.

(2) El asunto: the question, en el original. Entre la cuestión —bastante pobre, por lo demás— de los primeros traductores de Shakespeare, el problema de Astrana Marín y la imperdonable omisión de Madariaga, quien se permite traducir la frase completa por «de eso se trata, en suma», nos quedamos con el asunto por parecernos la forma más próxima al pensamiento del autor.

(3) Aunque Astrana casi alcanzó los límites de la excelsitud shakespeariana al traducir el «nobler» de original por más levantado, nosotros lo hemos traducido por honorífico por parecernos que con esto la frase cobra algo así como un no sé qué o un estrangote. (Véase Margarito Ledesma - Poesías, México 1963, editado por Leobino Zabala) que nos fascina.

(4) Shakespeare escribe mind, que para algunos traductores es mente y para otros espíritu; nosotros no vemos por qué acudir a esas traducciones de aproximación, cuando disponemos de un término mucho más acorde con el sentido moderno de la tragedia.

(5) Shakespeare habla de slings and arrows, «hondas (o pedradas dadas con honda)» y flechas o venablos. Ante la dificultad para traducir esta oscura frase, hemos recurrido al lenguaje forense en homenaje a la objetividad, temerosos de caer en el error de otros intérpretes que recurren a expresiones colaterales como «golpes y dardos» (Astrana), «maltratos y flechas», etc., por ignorar si el egregio hijo de Stratford-upon-Avon se refiere a una honda primitiva como la del bíblico David o al moderno tirapiedras de goma o «china» de los venezolanos.

(6) Forzando un poco nuestro apego a la pureza del idioma, y arrostrando las iras de maestros como Bergua y Mc.Pherson, nos hemos permitido tomar el término rioplatense maleva para representar la idea cabal que envuelve el outrageous shakespeariano, engañosamente emparentado con el ultraje castellano a través del outrage galo. Los propios romanos, que hicieron de Fortuna una diosa, no le hubieran dado un calificativo más exacto (Véase Marcus Flaecus Lambutius, De Coscorronibus Fortunae, XII,5).

(7) To take arms against this sea of troubles, dice Shakespeare. Nosotros ponemos «jalar por los hierros» por cuanto el insigne dramaturgo no explica en su texto si esta expresión incluye armas de fuego; y traducimos this sea of troubles por «este río crecido» primero, porque un río crecido da mejor la idea de enfrentamiento, puesto que el mar bien pudiera estar en calma, aunque lo fuese de dificultades; y segundo porque es obvio que siendo Shakespeare nativo de una Isla, no podría referirse directamente al mar, lo cual habría sido tomado por un lugar común imperdonable en aquella puntillosa Inglaterra de los tiempos isabelinos. Y hemos traducido troubles por «molestias» porque nos dio la gana.

(8) No creemos necesario explicar por qué hemos preferido «más nadita» para traducir el giro «no more»: ¿quieren ustedes algo más definitivo, final, lapidario que «más nadita»? En cuanto al «concurso de oposición» por by opposing, lo ponemos allí por la misma razón aducida en la nota 7 respecto a troubles.

Aníbal Nazoa en La BitBlioteca

mayo 24, 2007

¿Qué es la traducción?

Quizás uno de los conceptos más exactos de traducción que he encontrado es el de Octavio Paz (1985) en su libro Pasión Critica cuando dice:

"...Todas las literaturas son metáforas o metonimias de las realidades no verbales que pretenden reflejar. No hay textos originales: todos son la traducción, la metáfora de otro texto. El lenguage mismo es una traducción cada palabra y cada frase explican (traducen) lo que quieren decir o significan otras palabras o frases. Hablar es un continuo traducir dentro de una misma lengua...". p.82

La gimnasia traslativa

A través de los años como profesional de la traducción he aprendido que es necesario mantener una rutina de gimnasia traslativa para evitar el atrofiamiento y rigidez por desuso de los músculos de la traducción. Se trata de ejercicios variados y frecuentes entre un encargo y otro de traducción para ejercitar los músculos de la traducción y fortalecerlos. ¿No les ha ocurrido que después de una semana o más sin traducir, no encuentran la palabra o frase exacta o la redacción no fluye como debe ser? Ese es el síntoma típico de la falta de gimnasia traslativa.

La rutina consiste principalmente en ejercitar habilidades y destrezas para mantenerse listo y en forma para el próximo encargo. Un ejercicio que disfruto mucho es el de traducir textos al azar de manera inusual, como por ejemplo traducir sin leer el texto completo y comenzando por cualquier parte. Después dejo la traducción a un lado y en otro momento libre, leo todo el texto, investigo, elaboro la terminología, analizo las dificultades y lo traduzco completo. De esta forma, puedo medir mi capacidad o falta de capacidad de improvisación y respuesta rápida a dificultades de traducción, al revisar los textos traducidos, sin preparación ni conocimiento del texto y compararlos con la traducción razonada y trabajada. Este ejercicio sirve de mucho para convencerse de que el desconocimiento de la totalidad del texto y la falta de trabajo previo antes de la traducción, casi siempre produce resultados desastrosos y sirve además para abstenerse, aunque el encargo sea voluminoso, de empezar a traducir, sin antes leer bien y familiarizarme con el texto. La tentación siempre está al acecho, conocer los resultados de caer en ella, nos ayuda a evitarla.

Otro excelente ejercicio, es anotar todas las expresiones que escuche o lea durante el día y que me parezcan muy difíciles de traducir, las colecciono y las guardo en un archivo para usarlas después como ejercicios. Primero, traduzco a la segunda lengua y las guardo. Después de un tiempo, vuelvo a traducirlas al español. Es interesante descubrir cómo se olvidan las frases exactas en español y ver los cambios que se producen al traducirlas del inglés. También, es sorprendente descubrir como quedan grabadas en la memoria exactamente las unidades de mayor dificultad. Este es un ejercicio de memorización como ningún otro.

Otra rutina efectiva, es revisar traducciones ya realizadas por uno mismo y buscar nuevas y mejores opciones de traducción. En el apuro del cumplimiento del plazo de entrega, no se puede dedicar tiempo a la creatividad desbordada, pero después con más tiempo y sin presión, se pueden buscar varias formas de traducir una misma frase, oración o párrafo, analizarlas, criticarlas, compararlas y elegir alguna que nos parezca la más acertada de todas y justificar la elección. Este ejercicio nos permite detectar errores para no volverlos a cometer jamás, profundizar el dominio de los recursos sintácticos semánticos y estilísticos, mejorar la capacidad de autocorrección y autocrítica y afinar las técnicas y métodos de traducción. .

Traducir pequeños trozos de autores o temas que nos atraen y fascinan por pura diversión es excelente, porque nos conecta con la pasión por lo que hacemos. Lamentablemente, muchos de los trabajos no son tan divertidos ni estimulantes como quisiéramos, pero si de vez en cuando, buscamos despertar el gusto por nuestra labor diaria, empezamos a disfrutar más cada encargo por desmotivante que éste sea.

También es excelente el análisis y critica de textos bilingües publicados en sitios Web institucionales, empresariales o de cualquier índole, para encontrar otras formas más originales de expresar las ideas, aprender vocabulario especializado desconocido, y quizás hasta para reírse o llorar un poco con los desatinos, incoherencias o barbaridades con las que a veces uno se encuentra en los sitios bilingües o plurilingües en la Internet.

Otro ejercicio que forma parte de la rutina es el de redacción con palabras propias de diferentes tipos de textos. Por ejemplo, las instrucciones para manejar un equipo electrónico cualquiera, una nota de prensa sobre cualquier acontecimiento, un anuncio publicitario, en fin cualquier texto que se me ocurra. Siempre cambiando de tipo texto cada vez que se haga el ejercicio para poder ejercitarme en diferentes tipologías textuales. Escribir los textos libremente en un principio, pero después investigar sobre el tipo de texto, buscar ejemplos de textos bien escritos, y revisar el texto nuevamente para mejorar la redacción de acuerdo con lo investigado. Este ejercicio nos da mucha versatilidad de redacción, nunca sabemos qué texto nos va a tocar y es mejor conocer la mayor cantidad de tipos de textos posibles y saberlos redactar bien o por lo menos tener una buena bibliografía con ejemplos para cuando se presente la oportunidad.

A veces aventurarse a armar textos con ideas sueltas de diferentes textos y tratar de darles sentido y coherencia, resulta ser un juego entretenido que nos obliga a pensar de otra manera y a buscar estrategias de organización y redacción que de otra forma no se nos hubieran ocurrido. También reflexionar sobre cualquier tema y escribir nuestras reflexiones, nos aligera la palabra y la pluma. La redacción en la lengua materna es quizás uno de los obstáculos más difíciles a vencer para el traductor. Todo traductor tiene que saber escribir bien y escribir por cuenta propia, no por cuenta ajena como cuando traducimos.

Ejercitarse da elasticidad y soltura. Se es traductor profesional cuando la práctica es constante y se es honesto con el cliente cuando se dedica tiempo y esfuerzo para dejarlo satisfecho con nuestros servicios. Lo logramos, si somos buenos traductores cuando el deber nos llama, pero también cuando nos planteamos nuestros propios retos y afrontamos nuestra profesión con creatividad y esmero. El placer de traducir no es tanto con los encargos de trabajo reales cuando la presión y la obligación nos distraen. Disfrutar, experimentar y gozar la traducción sólo es posible cuando la afrontamos como una práctica gimnástica divertida, capaz de hacernos superar nuestras barreras y el límite de nuestras posibilidades.

En fin, para desarrollar y fortalecer los músculos, cualquier rutina puede resultar válida, sin embargo, su efectividad en el tiempo dependerá en gran medida de la iniciativa, constancia e imaginación de cada quien.