junio 29, 2007

Traducir/se

Traducir es como escribir con alguien que sopla al oído "lo que debe ser dicho", callando el "cómo".
Hace poco Antonio Tabucchi dijo una frase genial. Reflexiones sobre ella. Por lo demás, la frase fue dicha casi al pasar, en el curso de una entrevista. Fuera de contexto puede suscitar alguna interpretación teñida de banalidad, pero esa banalidad no es tal. Dijo Tabucchi: "El lector, lo que hace al leer, es ver al escritor de smoking. El traductor, en cambio, lo ve en pijama".
Lejos de encontrar algún interés particular en el hecho de ver a un escritor —o a cualquier otra persona— en pijama, lo que Tabucchi trataba de decir es que el traductor (y él lo sabe por experiencia propia: es el introductor de Pessoa en Italia, a quien, inexplicablemente, hasta hace pocos años, sólo algunos pocos "portuguesistas" conocían), el "sumo traidor", goza del privilegio único de "ver" al escritor en ese estado de intimidad que otorga el trabajar, metafóricamente hablando, codo a codo, a cuatro manos. Lo que Tabucchi trataba de decir era que había sido para él un honor haber trabajado "junto" a Pessoa, haber podido, sin consentimiento del autor y sin que entre ambos mediara el más mínimo conocimiento o simpatía recíproca, trabajar junto a él en la ejecución de una obra.
Conozco a más de un traductor que incluso pagaría por traducir a algunos de sus autores predilectos. ¿Por qué? Porque de alguna forma, lo que se busca, a veces inconscientemente, es eso: el trabajo conjunto, el colaboracionismo. Un traductor puede ceder a cualquier ofrecimiento, desde un manual de relojería hasta un ensayo acerca de la vida sexual de las almejas, pero algo en él busca, incansablemente, el acercamiento al trabajo deseado, el encuentro con el autor que merece su más sincera admiración.
Y es que traducir no difiere mucho de escribir. Es como escribir con alguien que sopla al oído "lo que debe ser dicho", callando el "cómo". Se trata de una prueba llena de furor paternal: el autor le dice al traductor lo que debe ser dicho, y lo abandona a sí mismo, sin darle, la mayoría de las veces, la más mínima pista. Hay excepciones, claro está, como cuando, por ejemplo, el autor traducido conoce la lengua a la que su libro está siendo trasladado y puede hacer alguna sugerencia, allanando el camino pedregoso de la lengua hasta dejarlo liso como una ruta asfaltada. Pero es más "honorable" lidiar con fantasmas.
Traducir nunca es fácil. Dicen los manuales que para quien todavía no ha adquirido el conocimiento del zen, la montaña es la montaña. Cuando lo está adquiriendo, la montaña deja de ser la montaña. Y cuando lo ha finalmente adquirido, la montaña vuelve a ser la montaña. Con la traducción pasa lo mismo. Al principio todo es difícil. Luego todo es fácil. Pero al final todo, absolutamente todo, vuelve a resultar difícil. Es por eso que un signo de que nos encontramos frente a un mal traductor es la frase lanzada al vuelo, que con más o menos palabras lo que trata de decir es que el trabajo se desarrollará sin tropiezos, de una sola sentada. Nunca es así. De la misma forma, aun el traductor más experimentado comete el error de confundir el goce de la lectura con la angustia del trabajo. Cuando, por ejemplo, lee una obra cómica en su lengua original, cae siempre en la trampa de suponer que su traducción será igualmente divertida. Nunca es así. El traductor sufre siempre, probablemente más que quien ha escrito aquella obra; porque a diferencia del autor, no goza de la libertad suprema de abandonar una idea cuando no encuentra las palabras apropiadas para desarrollarla o describirla.
Y las notas al pie no agregan ni cambian nada. Las notas al pie no son más que confesiones de debilidad, señales de que se ha perdido la batalla, de que el traductor ha sido derrotado. Un buen traductor recurre a la nota al pie a desgano, buscando, hasta el último minuto, la manera de evitarla, de que el texto (en español en nuestro caso) suene con la misma naturalidad que el original (el italiano, en el mío). Porque de eso se trata: de ser naturales. Obtener una lengua natural, sin contaminantes, sin agregados, sin colorantes indebidos. Eso, que parece fácil, no lo es. Hay lenguas tan disímiles entre sí que nunca se mezclan, nunca se tocan. Son como pinceladas hechas con óleo: los colores permanecen, las líneas están definidas. Es mucho más fácil encontrar un buen traductor del alemán que un buen traductor del italiano. Y es que el italiano y el español se parecen a trazos hechos con acuarela: en el punto de contacto los límites se desdibujan, la nitidez se pierde, todo se confunde. Traducir es ejercer el mal de Parkinson en la mesa de billar de la lengua escrita. Es saber que nada será igual, pero al mismo tiempo es experimentar la sensación de que es imperioso hacerlo, de que es imperioso intentarlo, de que tal vez, algún día, se consiga hacer que la mano controle el temblor y la bola salga disparada, efectiva, en el viaje de la curva que conseguirá la carambola perfecta. Y es saber que, como sucede con la escritura, toda satisfacción dura poco.

Porque las traducciones, al igual que la escritura, no se terminan: se abandonan.

Guillermo Piro (Buenos Aires, 1960) es autor de los libros La golosina caníbal (poesía en prosa), Ultimo Reino, Buenos Aires, 1988; Las Nubes (poesía en prosa), Ultimo Reino, Buenos Aires, 1993, y Versiones del Niágara (novela), Tusquets Editores, 2000. Colaborador de revistas (Último Reino, Babel, Diario de poesía) y diarios (Página/12, La Nación). Y traductor de: El Gatopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa; Los conejos, J. Rodolfo Wilcock; La paloma apuñalada, Pietro Citati; Las máquinas del tiempo, C.M. Cipolla; El estereoscopio de los solitarios, J.R. Wilcock; Hacer una película, Federico Fellini, y Vidas breves de idiotas, Ermanno Cavazzoni, entre otros.


junio 27, 2007

Errores de traducción

Se parece… pero no es! --- False Cognates

Se dice que es un False Cognate: cuando una palabra en inglés, por la forma en que se escribe o se pronuncia, se parece mucho a una palabra en español cuando en realidad su traducción es otra.
Con la finalidad de ayudarlos a evitar errores o hacer mal uso del idioma, les hago llegar la siguiente lista que contiene algunos de los False Cognates más comunes:

Actually - Se parece a la palabra actualmente; sin embargo, significa in reality o really (en realidad o realmente). Actualmente se traduce como currently.

Approve - Aunque su traducción es aprobar no es correcto utilizarla con la idea de aprobar un examen. Approve únicamente se utiliza con el sentido de aprobar una idea, proyecto, acción etc. Aprobar un examen sería to pass an exam.

Career - Se confunde frecuentemente con carrera universitaria cuando realmente se refiere a carrera profesional (vida de trabajo). Carrera universitaria se traduce como degree.

Compromise - Se puede confundir muy fácilmente con compromiso para “cenar”. Compromise viene siendo comprometer algo o una situación o hacer concesiones para llegar a un arreglo.
Compromiso en Español se traduciría como commitment, obligation, promise (compromiso, obligación, promesa).

Embarrassed - No significa embarazada. Su traducción mas cercana es apenado/a. La traducción correcta para embarazada es pregnant.

Eventually - Se confunde frecuentemente con eventualmente cuando su traducción correcta es finalmente, a la larga o en algún momento dado en el mediano o largo plazo.

For - La preposición for se confunde frecuentemente con por. La traducción correcta de for es para y a su vez por se traduce al Inglés con by.

Lecture - Se parece mucho a lectura cuando realmente se refiere a: platicar o una plática sobre un tema en lo particular. Lectura se traduce como reading o simplemente text.

Parents - Que se confunde frecuentemente con parientes, se refiere ÚNICAMENTE a PADRE y MADRE; no a todos los parientes que vendrían siendo relatives.

Realize - Aunque realize se puede traducir como realizar, en la mayoría de los casos se utiliza con el sentido de darse cuenta, entender de pronto o caer en cuenta.

Scientific - Se parece mucho y se traduce como científico, pero hay que tener en cuenta lo siguiente: Scientific se refiere a científico (que se atribuye a la ciencia, no a la persona que la practica), mientras que científico (la persona) se traduce por Scientist.

Otras palabras confusas

Win - El verbo “win” muchas veces se aplica mal cuando se utiliza con la idea de “ganar dinero por un trabajo”. “Ganar dinero por un trabajo” se puede traducir por “to earn/make money”.
“Win” se utiliza para: “ganar un torneo, concurso, premio, dinero en la lotería etc.”. Ahora bien, tampoco hay que confundir “win” con “vencer” que se traduce por “beat”, por ejemplo:
México won the game (ganó el juego)
México beat Croatia 1-0 (le ganó al oponente)

Politics/Politician – “Politics” se refiere a “política” (la ciencia, las regulaciones de un país) mientras que “politician” se traduce por “político/a” (la persona).

Library/Bookstore - “Library” se refiere a “biblioteca” mientras que “librería” es “bookstore” en Inglés.

Apartment/Department – “Apartment” se traduce como “departamento” (la vivienda) mientras que “Department” se refiere al “departamento de una empresa”

Ejemplo: I work in the Sales Department --- Trabajo en el Departamento de Ventas
I live in a small apartment --- Vivo en un departamento pequeño

junio 26, 2007

El traductor virtual

Hace algunos años era impensable ser traductor internacional y trabajar desde un computador para agencias establecidas en sitios tan distantes como Japón, la India o China. Ahora es el pan nuestro de todos los días: conectarnos a la red y trabajar para gerentes de proyectos quienes nos envían los trabajos por e-mail desde cualquier rincón de este mundo, cada vez más pequeño y accesible a través de la Internet.
Estamos enfrentando un cambio total de paradigma. Ya no basta con ser traductor y dominar las lenguas; ahora hay que ser todo un experto en las famosas Tecnologías de la Información y de la Comunicación o TIC’s, como se las abrevia, y ser poseedor de una potente herramienta de traducción asistida por computador o CAT.

¿Qué significa esto? ¿Están preparadas las universidades e instituciones que forman traductores en Venezuela para adaptarse a estos vertiginosos cambios? La respuesta, obviamente, es negativa. Ninguna universidad en el país brinda los conocimientos indispensables y necesarios para el nuevo mercado global de la traducción.
Es responsabilidad entonces del traductor iniciar por cuenta propia su formación tecnológica o tradumática, la informática aplicada a la traducción, si realmente quiere acceder a la traducción en red y ampliar su campo de acción.

Esta realidad exige al traductor de hoy el dominio de algunos conocimientos básicos y obligatorios. Cómo y dónde los adquiere será un reto de búsqueda y hallazgo; estudio y aprendizaje. Sólo para mencionar algunos de la lista: Entorno Windows o Linux; Internet para traductores; herramientas para la traducción: Trados, WordFast, Deja Vú, entre muchas otras; FrameMaker; recursos de soporte: Word y macros para traductores; HTML – Dreamweaver para la traducción de sitios electrónicos; y por supuesto, deberá aprender algo de localización. La lista aumenta a medida que la tecnología avanza a pasos agigantados.

Lo ideal sería aprender la traducción en el mismo ambiente virtual en el que ahora se ejerce con el uso de las TIC’s y las herramientas de asistencia a la traducción. Sólo así se garantiza que el egresado esté realmente preparado para enfrentar un mercado competitivo, cada vez más virtual y basado en la tecnología.