diciembre 07, 2008

Buscar y encontrar en Internet

Para buscar y encontrar en Internet normalmente sólo se necesita el buscador Google. Este buscador es muy bueno y tiene cuatro grandes ventajas:

• Dispone de un sistema sencillo de búsqueda pero muy potente.
• Busca no sólo las páginas principales sino dentro de todas las páginas de millones de webs. Si no está en Google no está en Internet o son unas páginas que se quieren mantener privadas.
• Ordena los resultados por importancia. Presentando en primer lugar las páginas más importantes.
• Presenta en primer lugar las páginas que mejor pueden responder a la búsqueda del usuario.

Sistemas de búsqueda.
Google dispone de dos sistemas de búsqueda de información, mediante el empleo de palabras claves o buscando en un directorio por temas.
A) Búsqueda mediante palabras. Escribimos las palabras relacionadas con las páginas que buscamos. Por tanto, escribimos las palabras importantes, en el cajetín de búsqueda que se encuentra en la portada o primera página de Google. Por ejemplo para buscar un curso de contabilidad podemos escribir contabilidad o curso de contabilidad.

B) Otra gran opción de búsqueda es utilizar el Directorio. Nos vamos al Directorio y vamos seleccionando temas que nos interesan hasta llegar al grupo de páginas que nos interesa.

El directorio nos encamina directamente a un listado con las páginas más importantes de cada tema. Si nuestra búsqueda se refiere a un tipo de páginas no muy especializadas, el directorio suele ser una buena opción. Por ejemplo si queremos buscar las mejores páginas de música.
Para la mayoría de las búsquedas, especialmente si buscamos algo muy concreto utilizamos la búsqueda por palabras. Por ejemplo si buscamos información sobre un cantante o sobre una canción.
En cualquier caso Google.com es casi siempre el único buscador que necesita. Está triunfando y cada vez es utilizado por más personas.

Una opción de búsqueda es utilizar el Directorio. El Directorio está organizado por temas. En este sistema la información se estructura por niveles. En cada nivel debemos seleccionar el camino para seguir la búsqueda. Vamos por tanto, eligiendo la rama que nos parece más relacionada con la información que buscamos.
• En la Portada de Google.com, pulsamos sobre Directorio

• Seleccionamos el tema, también denominado categoría. Por ejemplo, si estamos buscando una página con cursos como aulafacil pulsamos sobre Educación. Si buscamos una Universidad o una Biblioteca tenemos un enlace debajo de Educación que nos lleva directamente a ese apartado

• Y dentro de cada tema o categoría suelen aparece varias opciones. Seleccionamos una página o elegimos otra vez la categoría o apartado adecuado. Dentro de la categoría Educación encontramos los apartados de A Distancia, Apuntes y trabajos, Becas, Bibliotecas, Buscadores y directorios, Docencia, Idiomas, Infantil y Organizaciones. Por ejemplo si estamos buscando un curso a distancia pulsamos sobre A distancia
Buscar mediante palabra clave
La otra opción de búsqueda consiste en escribir una o varias palabras y pulsar Intro o el Botón de Búsqueda. Este es nuestro sistema de búsqueda favorito especialmente cuando buscamos algo muy concreto. Casi todo Internet está en Google. Es cuestión de encontrar las palabras adecuadas para efectuar la búsqueda. En ocasiones es preciso efectuar varias pruebas con distintas combinaciones de palabras.
• Podemos realizar una búsqueda escribiendo una palabra relacionada con la información que buscamos. Debemos escribir una palabra especialmente relevante. Por ejemplo si buscamos un curso de contabilidad escribimos en el cajetín de búsqueda contabilidad y pulsamos Búsqueda en Google.

• Nos aparece una lista de páginas que incluyen la palabra de búsqueda ordenadas por orden de importancia.

• El resultado de la búsqueda nos devuelve un listado de páginas. También al principio del resultado nos aparece la opción de seleccionar una categoría o tema. Tal como se muestra en la siguiente imagen. Podemos pulsar después de una búsqueda por palabras y entrar en una categoría relacionada.

Buscar con varias palabras
La búsqueda con una sola palabra suele dar como resultado muchos miles de posibles páginas. Para concretar más la búsqueda se suelen utilizar varias palabras.
La mayor parte de las búsquedas que realizo son empleando varias palabras a la vez. Para encontrar algo concreto lo mejor es escribir varias palabras bien relacionadas con la información que deseamos. Por ejemplo si estamos interesado en la cría del camarón escribimos en el cajetín del buscador cria camaron

• Si no encontramos entre las primeras páginas la dirección que buscamos lo mejor es añadir palabras de búsqueda para encontrar menos páginas pero más relacionadas con el tema que nos interesa.

Otro ejemplo
Lo importante suele ser seleccionar unas cuantas palabras significativas relacionadas con nuestra búsqueda. Por ejemplo si estamos buscando los estados financieros de la empresa petrolera Repsol escribiendo cuentas anuales repsol llegamos rápidamente al documento que contiene los estados financieros que deseamos.

Delimitar la búsqueda

Colocando el signo "-" delante de una palabra eliminamos de la búsqueda esa palabra. De esta forma en la lista no aparecen las páginas que incluyen la palabra que hemos añadido con el signo menos. Para eliminar las páginas de flamenco que hacen referencia al cantante de flamenco llamado camarón ponemos -flamenco.

Por tanto, para delimitar la búsqueda podemos añadir palabras. El buscador localiza todas las páginas donde aparecen todas las palabras que hemos escrito. El buscador busca las páginas más relevantes y las coloca primeras en la lista. Y para excluir páginas de la búsqueda ponemos ciertas palabras con un "-" delante.
Este buscador clasifica las páginas por importancia. También presenta primero las páginas donde las palabras aparecen juntas o más cercas.

Cómo escribir las palabras de búsqueda
Obtenemos los mismos resultados escribiendo todo en minúsculas que si ponemos mayúsculas.
• Por tanto es lo mismo escribir Miguel de Cervantes que miguel de cervantes. Yo por ejemplo suelo escribir todas las palabras de búsqueda en minúsculas.

Y Google tampoco considera los acentos. Podemos escribir las palabras de búsqueda con o sin acentos que da lo mismo.
• Se obtiene el mismo resultado escribiendo las palabras con acento o sin acento. Yo por ejemplo escribo siempre las búsquedas en minúsculas y sin acentos. Pero naturalmente puede ponerlo con acento y funciona bien.

Da el mismo resultado que

Este buscador también suele ignorar los términos superfluos como http. .com y ciertas expresiones que no ayudan a definir la búsqueda. El buscador ignora las palabras que por ser demasiado numerosas no mejoran la búsqueda. El añadir palabras como el, la, que no suele mejorar la búsqueda. Aunque en ocasiones interesa encontrar una frase completa.
• Da casi el mismo resultado escribir miguel de cervantes que miguel cervantes. Yo por ejemplo sólo escribo las palabras claves. Pero puede escribir la frase entera relacionada con su búsqueda.
Para buscar exactamente una frase, un dicho o el nombre de una persona ponemos comillas. Por ejemplo "miguel de cervantes" . De esta forma sólo aparecen páginas donde estas palabras aparecen juntas. También es útil para la búsqueda de dichos populares.

Traducir las páginas que encontramos en otros idiomas

Podemos buscar información en toda la Web, de forma que encontramos páginas que nos interesan en varios idiomas. Google dispone de un programa traductor automático y gratuito que es muy bueno.
La traducción no es tan buena como la que realiza una persona que conozca el idioma pero puede servirnos para entender el documento.
Por ejemplo si queremos buscar información sobre el programa Excel de Microsoft podemos escribir excel y seleccionar Buscar en la Web

La primera opción que aparece es la página de Microsoft sobre Excel. Esta página está en ingles. Una parte del texto que aparece lo mostramos en la siguiente imagen

• Podemos traducirla pulsando sobro Traduzca esta página.

Y el resultado que obtenemos lo mostramos en la siguiente imagen. Podemos ver que la traducción automática no es perfecta.

Podemos igualmente traducir del castellano al Inglés. Por ejemplo buscando por Repsol, la empresa petrolera encontramos páginas que podemos traducir como la siguiente.

Actualmente Google permite la traducción del
Inglés a español, inglés a alemán, inglés a francés, inglés a italiano, inglés a portugués, alemán a inglés, alemán a francés, español a inglés, español a francés, francés a inglés, francés a alemán, francés a español, italiano a inglés, portugués a inglés.

diciembre 02, 2008

Traducir números

He encontrado una manera original de descubrir cuándo un libro o una crónica periodística proceden de una fuente anglosajona: cuando los números están mal traducidos.

Esto requiere una explicación, ya que podría parecer que nada necesita menos traducción que un número, algo universal en sí mismo. Pero muchas veces los números van unidos a unidades, y ahí ya hace falta una conversión. Voy más allá: a veces hace falta una conversión y una traducción.

Un ejemplo: acabo de leer un libro de Felipe Fernández-Armesto (“Los conquistadores del horizonte. Una historia mundial de la exploración”, Destino). Por el nombre, además de la dedicatoria o la introducción, podría parecer que el libro fue escrito en español; pero, por otra parte, sé por obras anteriores que el autor es profesor en Londres y suele escribir en inglés. Que en este caso es así, y que la labor del traductor no ha sido una mera ayuda, lo demuestra el que los números están mal traducidos.

Así, se habla de un explorador que “recorrió 16.000 kilómetros”, de otro que midió “cerca de 3.200 kilómetros de la costa del continente”, o de que los bóers avanzaban “en un frente de unos 160 kilómetros de ancho”. A nadie que escribe en español se le ocurre decir “unos 160 kilómetros de ancho”. “Unos” o “cerca de” o “aproximadamente” requieren un número redondo, y sólo en casos muy excepcionales uno está dudando entre 159 y 162, por ejemplo.

Es claro que el original hablaba de “cerca de 2.000 millas”. Si el autor hubiese escrito en español habría empleado una expresión como “unos tres mil kilómetros”, y una correcta traducción debería tener en cuenta esta circunstancia.

Como decía, es un error común. Me encontré hace poco muchos ejemplos de este tipo en la obra de Jared Diamond “Colapso”, en que de nuevo cifras como 80 o 320 kilómetros aparecían con sospechosa frecuencia. Es más, sospecho que en este caso hay incluso un probable error de conversión en la descripción de los glaciares de Australia: 32 kilómetros cuadrados en el sudeste de los Alpes australianos y unos 1.600 kilómetros cuadrados de la isla de Tasmania. No dispongo del original, pero no me extrañaría que el traductor no haya caído en que en caso de superficies el factor de conversión es diferente, como pasó recientemente en un artículo de El País.

Es un error incluso más habitual en los periódicos, y permite detectar cuándo las fuentes de la noticia son anglosajonas. Por ejemplo, he tenido ocasión de leerlo en el caso de corresponsales de guerra, que hablaban de distancias de aproximadamente 32 kilómetros: está claro, por mucho que estén sobre el terreno, sus fuentes son (por ejemplo) las tropas de Estados Unidos.

La razón de este error es, además de las prisas, la poca conciencia que tienen muchas personas sobre el concepto incertidumbre, y que es visible sobre todo en personas de educación humanística (vamos, de letras) cuando tratan temas científicos.

La traducción de la ciencia
Me lleva este asunto a tratar el aspecto más general de la traducción de textos científicos. Debo decir que, en general, el panorama es desolador. Tanto que he tomado la decisión de leer lo menos posible textos de divulgación traducidos (y esto vale no sólo para la ciencia pura, también aplica al menos en parte a cualquier texto especializado, incluso de historia). Si puedo, prefiero leer el original.

La razón es que rara vez se obtiene una traducción a la vez correcta desde el punto de vista científico y lingüístico.

Si la editorial ha escogido un traductor profesional, es posible que no emplee los términos apropiados, o no dé el enfoque científico que tenía el original (del que el adecuado tratamiento del redondeo que antes mencionaba es sólo un ejemplo). Si de la traducción se encarga un científico, la probabilidad de encontrarse errores, falsos amigos, malas interpretaciones es muy elevada.

Además, es fácil ver cuál es la formación del traductor: si aparecen a menudo palabras como actualmente o eventualmente donde debería leerse, respectivamente, en realidad o al final, se trata de un científico. El caso contrario es más complicado, y no siempre detectable. Podría indicar casos concretos. Por ejemplo, “yodina” en vez de “yodo” (de iodine). O mi favorito, aquel libro de divulgación de Salvat, en la que se hablaba del “efecto giroscópico, como una cumbre que gira”; dado que ese efecto es el que hace funcionar la peonza, busqué cómo se decía peonza en inglés, y, efectivamente, es spinning top.

No se me tome esto como un ataque a los profesionales. La traducción me parece un arte muy difícil y muy poco valorado. En mi caso, yo mismo lo he practicado en ocasiones, sobre todo en traducciones hacia o desde el esperanto, y he experimentado lo difícil que es dar el estilo apropiado al texto para que se lea como si fuera un original. Es más, estos textos del blog los suelo publicar en dos idiomas, aunque casi siempre adaptados, y a veces me da la impresión de que un lector atento podría deducir en cada caso cuál fue el texto que escribí primero.

El problema es que para traducir un texto científico hacen falta dos habilidades distintas, que no suelen coincidir en la misma persona. Por eso sería tan deseable que las editoriales serias se esmerasen en un servicio de calidad, gastaran algo más y encargasen la tarea a dos personas, una que tradujera y otra que revisara.

Y si el problema es habitual en el caso de libros, qué no decir de la televisión o las películas. Hace tiempo, tras un especial sobre energía nuclear en que no dieron pie con bola, me quejé a la dirección de documentales de TVE por la pésima calidad de las traducciones. Lógicamente, sin éxito, así que no he vuelto a ver “Documentos TV” desde entonces. En el caso del cine, baste recordar aquella película de James Bond en la que los rusos querían destruir el Valle de la Silicona. Como decía un amigo, ¿es que quieren dejar sin tetas a los Estados Unidos?

De todas formas, lo del cine casi lo doy por perdido en general. Especialmente cada vez que escucho el verbo “solía” (en vez del pasado imperfecto español) o el “¡que te jodan!”, cuando en España se diría “vete a tomar por culo”. Sí, ya sé que a veces el doblar o subtitular tiene sus propios condicionantes, sobre todo de concisión, pero otras veces se debe simplemente a que las distribuidoras no contratan a buenos profesionales y les pagan bien. Sin más.

Mi error favorito
Para terminar con las malas traducciones de obras científicas, no puedo dejar de comentar mi favorita, la que me parece más destacada, porque se trata de una mala versión de todo un artículo. En este caso, no es un problema lingüístico ni terminológico, sino uno más profundo, porque quiere decir que el traductor no entendió el texto, o se olvidó de la regla de oro: que no se traducen las palabras, sino el contenido. Se trata del capítulo “Perdido en la no-traducción”, del ya antiguo libro de Isaac Asimov, “La tragedia de la luna”. En él Asimov habla del libro bíblico de Rut, y de cómo los lectores actuales no entienden casi nada del contenido fundamental de la historia, ya que en la Biblia se hace referencia a que Rut era moabita, un detalle que actualmente no nos dice nada. Lo mismo ocurre con la parábola del buen samaritano: hoy en día imaginamos que los samaritanos por definición eran buenos. Por eso, Asimov propone que traduzcamos moabita por negra y samaritano por negro, y así se comprenderá totalmente la enseñanza de las dos historias bíblicas. Pues bien, a los españoles de los años 70, cuando se publicó el libro, la palabra negro les producía casi el mismo efecto que moabita (actualmente no estoy tan seguro). En cambio, si hubiera hablado de gitanos, seguro que lo hubiéramos entendido mucho mejor. ¿No se dio cuenta el traductor que todo el meollo del capítulo se perdió en la no-traducción?

http://www.delbarrio.eu/2008/05/traducir-numeros.htm

noviembre 29, 2008

La gran enciclopedia de la economía


Dicionario en lengua española que incluye 10.000 términos clave del mundo empresarial y comercial, así como artículos especializados en la materia. Dirigido a estudiantes de economía, y a todos aquellos profesionales o personas interesadas en el tema que deseen adquirir una visión más amplia de los términos más comunes de las finanzas, gerencia, contabilidad, banca, macroeconomía, recursos humanos, bolsa y comercio

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