julio 01, 2007

Consejos prácticos y seguros sobre cómo escribir mal

Son numerosos los libros y artículos sobre buena redacción, pero ¿dónde puede uno encontrar consejos prácticos y seguros sobre cómo escribir mal? Una mala redacción es tan común que cualquier persona instruida debiera saber algo acerca de ella. Muchos científicos redactan pobremente, pero quizás sólo por intuición, sin percibir claramente cómo logran sus resultados. Un artículo sobre las bases de la mala redacción podría ayudar a que cobren conciencia del arte de escribir mal.

Todo autor se considera bien calificado para redactar mal un artículo, ya que puede escribir mal sin siquiera intentarlo. El estudiante promedio encuentra sorprendentemente fácil aprender los trucos esenciales de una mala redacción, pero para hacerla en forma coherente deben conocerse unos cuantos principios esenciales: 1) olvide al lector, 2) sea tedioso, vago y grandilocuente, y 3) no revise.


1) OLVIDE AL LECTOR

El mundo está dividido en dos grandes grupos: usted y los demás. Un poco de oscuridad o tortuosidad al redactar mantendrá a los otros a distancia segura; si se acercan pueden ver demasiado. Redacte como si escribiera un diario personal, mantenga su mente concentrada en el tema sin pensar en el lector. Usted, el tema y el lector forman un mal triángulo que debe evitar. Esto es fundamental; tomar en consideración la probable reacción del lector es una seria amenaza a la mala redacción; aún más, requiere de esfuerzo mental considerable. Un argumento lógico es que si usted escribe suficientemente mal, tendrá tan pocos lectores que no merecerán esfuerzo alguno. Olvide al lector siempre que pueda. Si el título de un artículo, por ejemplo, significa algo para usted, suspenda ahí el escrito; no lo piense más, porque si el título desconcierta o desorienta al lector, usted ha ganado el primer asalto. En igual forma, el resto del artículo debe escribirlo para usted mismo, no para el lector. Practique una técnica de cara dura, manteniendo todos los hechos e ideas en el mismo nivel, o dándoles el mismo énfasis, sin indicaciones sobre la importancia relativa y sin intentar una secuencia lógica. Use frases largas que contengan muchas ideas débilmente relacionadas entre sí. La conjunción "y" es el lazo de unión de empleo más frecuente en una mala redacción, ya que no indica causa o efecto, ni distingue entre las ideas principales y las subordinadas. Rara vez en la mala redacción aparece porque, o punto y coma, puesto que ambos son remplazados por "y". Jamás aparece punto y seguido, por lo que no debe usted emplearlo nunca, por ningún motivo, si quiere escribir mal.

Esto no es todo, necesita usted disfrazar las transiciones del pensamiento. Evite palabras de conexión como además, por otra parte, sin embargo. Si es capaz de resistir la tentación de dar una señal de cambio de pensamiento, use como quiera que sea.

Una buena oración empieza con el sujeto o con una frase especialmente significativa. El antecedente oculto es un truco común de la mala redacción; use un pronombre para referirse a un nombre muy lejano, o para uno francamente subordinado en el pensamiento o en la sintaxis; el pronombre deberá referirse a algo no expresado directamente. Si desea realizar un pequeño juego, ofrézcale al lector como carnada el antecedente equivocado y quedará admirado de cuán fácilmente lo pesca.

Al olvidar al lector evite la construcción paralela, la frase equivalente más sencilla, la cual, al proporcionar el símil, aclara el sentido de lo escrito. No hay necesidad de citar ejemplos, ni casos concretos que orienten la imaginación del lector para comprender las afirmaciones generales y abstractas. Debe haber sido un alma cándida la que dijo: "Cuando el pensamiento es paralelo, hagamos las oraciones paralelas".

Usted sea más complicado, inesperado e inconsecuente. Escriba: "A está relacionado con B". "Hay una relación entre C y D". "Entre E y F existe una relación". La dificultad del lector será tanto mayor cuanto más complejas sean las oraciones paralelas y hasta parecerá que no hay ningún paralelismo.

En cualquier escrito técnico omita unos cuantos detalles, sobre todo aquellos detalles que la mayor parte de los lectores necesitan saber. Puesto que usted tuvo que descubrir cosas por el camino difícil, ¿por qué hacerlas fácil para el lector? Evite definir los símbolos. Nunca especifique las unidades de los datos que presenta y, por supuesto, será cuestión de amor propio el dar valores numéricos de las constantes en las fórmulas. Con estas omisiones algunos escritos resultarán demasiado cortos, pero puede alargarlos explicando cosas que no necesitan explicación. Al describir, preste especial atención a los títulos que se explican por sí mismos, y deje al lector que averigüe el significado de Pr'.


2) SEA TEDIOSO, VAGO Y GRANDILOCUENTE

Los pecados capitales de la mala redacción son sencillez y concisión. Evite ser específico; esto imita. Use bastante verborrea: incluya palabras y oraciones superfluas. Un pensamiento árido le sugiere al escritor que la verborrea sirve en cierta forma como un pretexto o aun como un halo místico por medio del cual puede glorificarse una idea. Una nube de palabras sirve para ocultar los defectos de la observación o el análisis, bien por la oscuridad que provoca o porque distrae la atención del lector.

Introduzca nombres abstractos en cualquier instante, diciendo por ejemplo: "LA MAGNITUD DEL MOVIMIENTO en una DIRECCIÓN hacia abajo no es de consideración".

Haga uso frecuente de las palabras CASO, CARÁCTER, CONDICIÓN, PRIMERO Y ÚLTIMO, TIPO, TAL, MUY. Abuse de los gerundios, y empiece con ellos las oraciones más largas.

La mala redacción como el buen fútbol, es deslumbrante, pero no contiene información. Se usan con frecuencia los adjetivos para aturdir al lector; no es difícil hacerlos ostentosos o hiperbólicos; por lo menos pueden ser floridos o inexactos.

Palabrerío

En lugar de escribir como en la Biblia: "Dad al César lo que es del César", escriba: "Se deberá considerar apropiado desde un punto de vista moral o ético, en el caso del César, proporcionar a ese potentado todos aquellos objetos y materiales de cualquier tipo o carácter en que pueda comprobarse que su fuente original sea del dominio del citado". (Es lo mismo, pero ¿lo entendió?)

En lugar de decir en el lenguaje sencillo de Shakespeare: "No soy orador como Bruto", escriba: "El que habla no es lo que puede llamarse un adepto a la profesión de la oratoria, lo que puede decirse del señor Bruto".

En vez de escribir con concisión: "Las fechas de varias observaciones son dudosas", escriba : "Empero, se debe mencionar que, en el caso de varias observaciones, hay lugar para una duda considerable respecto a la exactitud de las fechas en que aquéllas fueran realizadas".

En vez de escribir en forma razonable: "Ocurren cambios excepcionalmente rápidos en el país", escriba: "Ocurren en el contexto del país cambios que son verdaderamente excepcionales respecto a la rapidez de su acontecimiento".

En vez de escribir sin dramatismo: "Aparecerán dificultades matemáticas y de observación", escriba: "Se encontrarán dificultades formidables tanto de tipo matemático como observacionales".

En vez de escribir: "Dos comunidades cambiaron con rapidez", escriba : "Hay dos casos en los cuales las comunidades cambiaron con una rapidez considerable".

En vez de escribir: "Tres grupos tienen ingresos inferiores al ingreso medio", escriba : "En tres casos el ingreso de los grupos es inferior al ingreso medio".


3) NO REVISE

Escriba apresuradamente, de preferencia cuando esté cansado. Hágalo sin plan, escriba los puntos conforme se le ocurran. Jamás reescriba o redacte más de una vez el mismo texto. Así el artículo será espontáneo, y pobre. Entregue su manuscrito en el momento de terminarlo. Releerlo pocos días después podría llevarlo a correcciones que rara vez empeoran el escrito.

Si usted proporciona su manuscrito a colegas (una mala práctica), no preste atención a las críticas y comentarios. Más tarde, resista toda sugerencia del editor. Debe ser fuerte e infalible, no deje que nadie doblegue su personalidad. El crítico trata de molestarlo por algún motivo oculto, inconfesable: la probabilidad que tiene de mejorar su escrito es tan grande que debe estar siempre en guardia.

SUGERENCIA FINAL PARA UNA MALA REDACCION: NO LEA.

("Las bases para una mala redacción" de Paul W. Merill, incluido en Redacción aplicada, de la Lic. Guillermina Baena Paz, México, Ed. Mexicanos Unidos, l98O.)

junio 29, 2007

Traducir/se

Traducir es como escribir con alguien que sopla al oído "lo que debe ser dicho", callando el "cómo".
Hace poco Antonio Tabucchi dijo una frase genial. Reflexiones sobre ella. Por lo demás, la frase fue dicha casi al pasar, en el curso de una entrevista. Fuera de contexto puede suscitar alguna interpretación teñida de banalidad, pero esa banalidad no es tal. Dijo Tabucchi: "El lector, lo que hace al leer, es ver al escritor de smoking. El traductor, en cambio, lo ve en pijama".
Lejos de encontrar algún interés particular en el hecho de ver a un escritor —o a cualquier otra persona— en pijama, lo que Tabucchi trataba de decir es que el traductor (y él lo sabe por experiencia propia: es el introductor de Pessoa en Italia, a quien, inexplicablemente, hasta hace pocos años, sólo algunos pocos "portuguesistas" conocían), el "sumo traidor", goza del privilegio único de "ver" al escritor en ese estado de intimidad que otorga el trabajar, metafóricamente hablando, codo a codo, a cuatro manos. Lo que Tabucchi trataba de decir era que había sido para él un honor haber trabajado "junto" a Pessoa, haber podido, sin consentimiento del autor y sin que entre ambos mediara el más mínimo conocimiento o simpatía recíproca, trabajar junto a él en la ejecución de una obra.
Conozco a más de un traductor que incluso pagaría por traducir a algunos de sus autores predilectos. ¿Por qué? Porque de alguna forma, lo que se busca, a veces inconscientemente, es eso: el trabajo conjunto, el colaboracionismo. Un traductor puede ceder a cualquier ofrecimiento, desde un manual de relojería hasta un ensayo acerca de la vida sexual de las almejas, pero algo en él busca, incansablemente, el acercamiento al trabajo deseado, el encuentro con el autor que merece su más sincera admiración.
Y es que traducir no difiere mucho de escribir. Es como escribir con alguien que sopla al oído "lo que debe ser dicho", callando el "cómo". Se trata de una prueba llena de furor paternal: el autor le dice al traductor lo que debe ser dicho, y lo abandona a sí mismo, sin darle, la mayoría de las veces, la más mínima pista. Hay excepciones, claro está, como cuando, por ejemplo, el autor traducido conoce la lengua a la que su libro está siendo trasladado y puede hacer alguna sugerencia, allanando el camino pedregoso de la lengua hasta dejarlo liso como una ruta asfaltada. Pero es más "honorable" lidiar con fantasmas.
Traducir nunca es fácil. Dicen los manuales que para quien todavía no ha adquirido el conocimiento del zen, la montaña es la montaña. Cuando lo está adquiriendo, la montaña deja de ser la montaña. Y cuando lo ha finalmente adquirido, la montaña vuelve a ser la montaña. Con la traducción pasa lo mismo. Al principio todo es difícil. Luego todo es fácil. Pero al final todo, absolutamente todo, vuelve a resultar difícil. Es por eso que un signo de que nos encontramos frente a un mal traductor es la frase lanzada al vuelo, que con más o menos palabras lo que trata de decir es que el trabajo se desarrollará sin tropiezos, de una sola sentada. Nunca es así. De la misma forma, aun el traductor más experimentado comete el error de confundir el goce de la lectura con la angustia del trabajo. Cuando, por ejemplo, lee una obra cómica en su lengua original, cae siempre en la trampa de suponer que su traducción será igualmente divertida. Nunca es así. El traductor sufre siempre, probablemente más que quien ha escrito aquella obra; porque a diferencia del autor, no goza de la libertad suprema de abandonar una idea cuando no encuentra las palabras apropiadas para desarrollarla o describirla.
Y las notas al pie no agregan ni cambian nada. Las notas al pie no son más que confesiones de debilidad, señales de que se ha perdido la batalla, de que el traductor ha sido derrotado. Un buen traductor recurre a la nota al pie a desgano, buscando, hasta el último minuto, la manera de evitarla, de que el texto (en español en nuestro caso) suene con la misma naturalidad que el original (el italiano, en el mío). Porque de eso se trata: de ser naturales. Obtener una lengua natural, sin contaminantes, sin agregados, sin colorantes indebidos. Eso, que parece fácil, no lo es. Hay lenguas tan disímiles entre sí que nunca se mezclan, nunca se tocan. Son como pinceladas hechas con óleo: los colores permanecen, las líneas están definidas. Es mucho más fácil encontrar un buen traductor del alemán que un buen traductor del italiano. Y es que el italiano y el español se parecen a trazos hechos con acuarela: en el punto de contacto los límites se desdibujan, la nitidez se pierde, todo se confunde. Traducir es ejercer el mal de Parkinson en la mesa de billar de la lengua escrita. Es saber que nada será igual, pero al mismo tiempo es experimentar la sensación de que es imperioso hacerlo, de que es imperioso intentarlo, de que tal vez, algún día, se consiga hacer que la mano controle el temblor y la bola salga disparada, efectiva, en el viaje de la curva que conseguirá la carambola perfecta. Y es saber que, como sucede con la escritura, toda satisfacción dura poco.

Porque las traducciones, al igual que la escritura, no se terminan: se abandonan.

Guillermo Piro (Buenos Aires, 1960) es autor de los libros La golosina caníbal (poesía en prosa), Ultimo Reino, Buenos Aires, 1988; Las Nubes (poesía en prosa), Ultimo Reino, Buenos Aires, 1993, y Versiones del Niágara (novela), Tusquets Editores, 2000. Colaborador de revistas (Último Reino, Babel, Diario de poesía) y diarios (Página/12, La Nación). Y traductor de: El Gatopardo, Giuseppe Tomasi di Lampedusa; Los conejos, J. Rodolfo Wilcock; La paloma apuñalada, Pietro Citati; Las máquinas del tiempo, C.M. Cipolla; El estereoscopio de los solitarios, J.R. Wilcock; Hacer una película, Federico Fellini, y Vidas breves de idiotas, Ermanno Cavazzoni, entre otros.


junio 27, 2007

Errores de traducción

Se parece… pero no es! --- False Cognates

Se dice que es un False Cognate: cuando una palabra en inglés, por la forma en que se escribe o se pronuncia, se parece mucho a una palabra en español cuando en realidad su traducción es otra.
Con la finalidad de ayudarlos a evitar errores o hacer mal uso del idioma, les hago llegar la siguiente lista que contiene algunos de los False Cognates más comunes:

Actually - Se parece a la palabra actualmente; sin embargo, significa in reality o really (en realidad o realmente). Actualmente se traduce como currently.

Approve - Aunque su traducción es aprobar no es correcto utilizarla con la idea de aprobar un examen. Approve únicamente se utiliza con el sentido de aprobar una idea, proyecto, acción etc. Aprobar un examen sería to pass an exam.

Career - Se confunde frecuentemente con carrera universitaria cuando realmente se refiere a carrera profesional (vida de trabajo). Carrera universitaria se traduce como degree.

Compromise - Se puede confundir muy fácilmente con compromiso para “cenar”. Compromise viene siendo comprometer algo o una situación o hacer concesiones para llegar a un arreglo.
Compromiso en Español se traduciría como commitment, obligation, promise (compromiso, obligación, promesa).

Embarrassed - No significa embarazada. Su traducción mas cercana es apenado/a. La traducción correcta para embarazada es pregnant.

Eventually - Se confunde frecuentemente con eventualmente cuando su traducción correcta es finalmente, a la larga o en algún momento dado en el mediano o largo plazo.

For - La preposición for se confunde frecuentemente con por. La traducción correcta de for es para y a su vez por se traduce al Inglés con by.

Lecture - Se parece mucho a lectura cuando realmente se refiere a: platicar o una plática sobre un tema en lo particular. Lectura se traduce como reading o simplemente text.

Parents - Que se confunde frecuentemente con parientes, se refiere ÚNICAMENTE a PADRE y MADRE; no a todos los parientes que vendrían siendo relatives.

Realize - Aunque realize se puede traducir como realizar, en la mayoría de los casos se utiliza con el sentido de darse cuenta, entender de pronto o caer en cuenta.

Scientific - Se parece mucho y se traduce como científico, pero hay que tener en cuenta lo siguiente: Scientific se refiere a científico (que se atribuye a la ciencia, no a la persona que la practica), mientras que científico (la persona) se traduce por Scientist.

Otras palabras confusas

Win - El verbo “win” muchas veces se aplica mal cuando se utiliza con la idea de “ganar dinero por un trabajo”. “Ganar dinero por un trabajo” se puede traducir por “to earn/make money”.
“Win” se utiliza para: “ganar un torneo, concurso, premio, dinero en la lotería etc.”. Ahora bien, tampoco hay que confundir “win” con “vencer” que se traduce por “beat”, por ejemplo:
México won the game (ganó el juego)
México beat Croatia 1-0 (le ganó al oponente)

Politics/Politician – “Politics” se refiere a “política” (la ciencia, las regulaciones de un país) mientras que “politician” se traduce por “político/a” (la persona).

Library/Bookstore - “Library” se refiere a “biblioteca” mientras que “librería” es “bookstore” en Inglés.

Apartment/Department – “Apartment” se traduce como “departamento” (la vivienda) mientras que “Department” se refiere al “departamento de una empresa”

Ejemplo: I work in the Sales Department --- Trabajo en el Departamento de Ventas
I live in a small apartment --- Vivo en un departamento pequeño